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Montevideo, URUGUAY. 2008
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lunes, 2 de julio de 2012

POETRY OF THE 1990s

Twenty Poets
from Argentina


Translated by Andrew Graham-Yooll *
Buenos Aires, 2003 / Redbeck Press, Bradford, England
This collection of poetry from Argentina is intended as a first volume in a series of South American poets in English translation. As with many personal ventures, this initial work owes its start more to chance than to serious planning.
The discussion as to why there was none did not last long but it prompted me to plan such an anthology.  After many years of friendship and occasional work with an acknowledged master of translation, Norman Thomas di Giovanni, who put into English a still unsurpassed version of the prose and poetry of Jorge Luis Borges (1899-86), I felt confident that I could translate the poetry of a varied group of poets:
Fabián Casas (Buenos Aires, 1965); Walter Cassara (Buenos Aires, 1971); Carolina Cazes (Buenos Aires, 1970); Washington Cucurto (Quilmes, 1973); Edgardo Dobry  (Rosario, 1962); Verónica Viola Fisher (Buenos Aires, 1974); Rodrigo Eduardo Galarza (Corrientes, 1972); Martín Gambarotta (Buenos Aires, 1968); Daniel García Helder (Rosario, 1961); Silvio Mattoni (Córdoba, 1969); Roxana Paez  (La Plata, 1962); Martín Prieto  (Rosario, 1961); Sergio Raimondi  (Bahía Blanca, 1968); Patricia Rodón  (Mendoza, 1961); Alejandro Rubio (Buenos Aires, 1967); Guillermo Saavedra  (Buenos Aires, 1960); Gabriela Saccone  (Rosario, 1961); Carlos Schilling  (Santa Fe/Córdoba, 1965);  Beatriz Vignoli  (Rosario, 1965); Laura Wittner  (Buenos Aires, 1967)  

One problem in the compilation and translation of a group of young(ish) poets is the risk that as they grow older they may lose their talent, abandon the genre, or be rejected or forgotten by readers. Obviously, I feel that the present selection is safe in that the twenty poets included here have a strong writing background, are still writing and publishing, and would appear to be determined to continue to do so. When the selection was started, it was decided that those to be translated would be aged forty or under (in the year 2000). But because the volume has taken three years to prepare, some of the poets are now well over that age.
There was not always full agreement between Samoilovich and me on whom to include. The guiding idea was to bring to notice in English the writing of a generation that came after Argentina’s last dictatorship. Apart from the arbitrary setting of an age limit, the poets to be included had to have at least one book published, and, by a whim of mine, had to be living in Argentina. Since then, at least three poets in the group have left Argentina to live abroad. Another aim, from the start, was to try to break out of Buenos Aires, and find good poets in the provinces, not always a simple task in a country where nearly fifty percent of the population lives in Greater Buenos Aires.  As it is, we have eight poets from the capital, followed by five from Rosario, Argentina’s third largest city.
There were people and styles that Daniel Samoilovich preferred and I disagreed with and by the same token he disliked some of my choices. But the end product reflects our agreements, and for his enthusiasm, as well as his wise reticence, I am also grateful. We have left out some good and promising poets in such a brief selection. This is inevitable when limits are set by printing costs and available funding. But we hope to return to them, and others, in editions planned for the future.
In the end, the reader will have to decide whether or not the choice is a good one and, if from it, a small window is opened on new writing in Argentina.

Andrew Graham-Yooll
Barracas, Buenos Aires, 2003.
* selected with Daniel Samoilovich, poeta y director de Diario de Poesía.

lunes, 20 de febrero de 2012

All together now

Página12, domingo 5 de febrero de 2012 
Por Juan Pablo Bertazza













  


Empieza con “La Siesta” de Macedonio Fernández (“La Siesta omnipotente gravita/ donde el tiempo fulminado/ se detiene”) y termina con “Notas para un agitador” de Verónica Viola Fisher (“cuando era pequeño se le cayó un piano/ en la nuca, desde ese día sus vértebras/ suenan cada vez que baila”). Y entre los extremos figuran cada una de las voces que Andrew Graham-Yooll y Daniel Samoilovich consideraron las más representativas del siglo XX, o por lo menos las que deberían tenerse en cuenta en una lectura retrospectiva del siglo cambalache, pero desde el siglo XXI.
De hecho, si toda antología ofrece su propia perspectiva, su propia visión y su propio tamiz, el nombre de esta compilación permite gravitar, tal vez, no exactamente en las voces más importantes del siglo XX sino en aquellas que lo siguen siendo cuando ya pasó más de una década de otro siglo, y tal vez esa diferencia no sea un detalle menor.
Poesía argentina para el siglo XX, no tropieza con una recurrente piedra en este tipo de trabajos, que tiene que ver con una ausencia notable de federalismo: acá están presentes las diversas provincias con cada uno de sus exponentes, como el mendocino Jorge Enrique Ramponi, el entrerriano Arnaldo Calveyra, el rosarino Hugo Padeletti, el jujeño Néstor Groppa, el cordobés Alejandro Nicotra, el salteño Leopoldo Castilla, el santiagueño Julio Salgado o el catamarqueño Leonardo Martínez.


para seguir leyendo:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4567-2012-02-08.html

 

viernes, 3 de febrero de 2012

Written in Argentina

    26 de enero de 2012



Lanzan antología billingüe
sobre poetas argentinos de todos los tiempos.



Entre Macedonio Fernández, Borges,
Girondo y González Tuñón
aparece el platense Mario Arteca.   




No quisiéramos contradecir al maestro norteamericano Robert Frost con aquella ingeniosa y algo bribona aseveración: Poesía es lo que se pierde en la traducción. Quizá sea cierto que a veces el que traduce, traiciona. Pero mucho más nos perderíamos si no tuviéramos “intérpretes” de otros lares y lenguajes que nutren nuestro universo y en definitiva, nuestra propia lengua. Como suele pasar en el intercambio cultural, el beneficio de ser un país “periférico” es que gozamos de lo propio y de lo foráneo.

Bueno, bienvenida sea la hora de que también se equipare la relación e iniciativas como esta aportan lo suyo: se trata de la antología Poesía argentina para el siglo XXI a cargo de Andrew Graham-Yooll y Daniel Samoilovich.


Para leer la nota completa: 

Poetas argentinos de todos los tiempos

Buenos Aires, 25 de enero de 2012              
 por Pablo E. Chacón
         

         
                En la antología Poesía argentina para el siglo XXI, los compiladores Andrew Graham-Yooll y Daniel Samoilovich, intentan una perspectiva de la lírica vernácula, y así consiguen representar las tendencias actuales como sus formatos precedentes.                  

          El libro bilingüe abarca buena parte de la geografía del país, enriqueciendo, en tiempo y espacio, la producción de poetas que lejos de las urbes, continúan con un trabajo deudor más de sus convicciones que de las regalías o el reconocimiento.

          Poesía argentina... o Argentine Poetry for the XXIst Century, reúne piezas de los grandes nombres de la poesía local. La colaboración entre Graham-Yooll y Samoilovich estuvo pensada, también, para la Feria del Libro de Frankfurt, donde la Argentina participó como país invitado en 2010, aunque la edición 2012 está actualizada.

          Advierte Graham-Yooll que la "crítica" inevitable es que cualquier selección versará sobre la selección de nombres y la ausencia de creaciones que merecían ser incluidos. Pero claro, desde que William Shand publicó su antología en 1971 (sólo en inglés, con la colaboración de Alberto Girri) que incluyó más de cien poetas argentinos, no ha habido otra, indica.
           Samoilovich respalda a su colega: Mi vocación es compartir mi entusiasmo por lo que leo (o lo que me recomiendan leer), y no la de un juez que determina qué vale y que no vale. No puedo imaginarme este trabajo sino como un resultado provisional, como una parte de otros trabajos que se han hecho o que habrán de hacerse, yo u otros, corrigiendo ausencias o ampliando el espectro de la selección, concluye el director del Diario de Poesía.


El prólogo que no fue…


Hotel du VIN, Bristol, Inglaterra, 2007
5 de enero de 2012
por ANDREW GRAHAM-YOOLL



Tiempo de obituarios.
Esta es una explicación,
un descargo,
quizás un obituario adelantado.


             Surge del conocimiento que ya no hay tiempo suficiente para encarar un proyecto igual. ¿Alguien recordará lo que fue para mí una epopeya y para otros nada más que “otro” libro de poesías? Lo dudo. Eso también suena a obituario.


                  Una conclusión, no hablaré de textos en castellano o español, esto es argentino-inglés. Me considero “anglo-argentino”: por qué hablar de “castellano”.

              Conclusiones. La pregunta implícita en los más amables comentarios es, ¿por qué hacer una antología de poesía argentina en inglés? No hay “adelantos” editoriales. El programa de Mecenazgo del Gobierno de Buenos Aires permitió reunir un tercio del costo de impresión. Hubo inversión personal dado que el postulante tiene que buscar los “mecenas”. No es un subsidio.

                  La respuesta a “por qué hacerlo” es simple: “porque está”. Pienso que merece ser conocida en bloque la poesía argentina más allá. Abundar es entrar en las interpretaciones del obituario. El proyecto ocupó una década de vida y no hay más tiempo. La próxima antología bilingüe será labor de otro. Esta fue inspirada por dos escoceses, Walter Hubbard Owen (1884-1953), amigo de mi padre que tradujo el Martín Fierro al inglés y lo publicó en Londres y Nueva York en 1936, y por William Shand (1903-1997), amigo mío, que produjo la primera antología de poesía argentina en inglés en 1969, con el apoyo de Alberto Girri (1919-1991). Yo aspiraba ser el heredero de esos dos. No era competencia, más una forma de celebrarlos, no sólo con la dedicatoria. Tenía algunos libros a mi favor, como ellos, un libro: Memoria del Miedo, que no interesa en la Argentina, si bien tiene cuatro ediciones en Inglaterra, dos en EE.UU., una en España, una en hebreo y una en chino. Como Owen, publicado en el Times Literary Supplement, de Londres, y desconocido en Buenos Aires, tengo en mi haber ser quizás el único argentino incluido en las antologías del crítico norteamericano Harold Bloom con un artículo que arguye que buena parte de la obra teatral del dramaturgo, Premio Nobel, Eugene O’Neill (1888-1953) está inspirada en sus pocos meses de residencia en Buenos Aires entre 1910 y 1911. Requería sentirse cómodo en los dos idiomas, como Owen y Shand.

               Parecía suficiente calificación para encarar la traducción de poetas argentinos al inglés. La Argentina tiene, en el último siglo y medio, la variedad más rica en poesía en toda América latina. El crítico Pablo Gianera alguna vez dijo que es difícil seleccionar la poesía “representativa” argentina, más allá de Lugones, Alfonsina Storni y Borges, porque hay tantos buenos.

                La actual colección incluye casi setenta poetas, número que es triplicado en la lista de lectura recomendada al final del libro. Hay muchos más. Eso explica por qué las antologías conducen a algunas amistades pero juntan muchos más enemigos. Ni bien fue a imprenta el libro quedó claro que se podía elaborar una lista mayor. Entre los notables no mencionados están Armando Tejada Gómez (1929-1992); Ariel Petrocelli (1937-2010); y amigos como Rodolfo Braceli, etc. Ah, y errores tipográficos y de traducción siempre habrá.  (Se escapó uno en la sección de Oliverio Girondo (1891-1967.)
               Hay un amplio espectro de criterios de cómo traducir. Una antología está completa sólo porque llegó a formato libro, siempre quedarán formas de mejorar o cambiarla.
               Mi mejor ejemplo de diferencias en torno a una traducción surge del Buenos Aires Herald, a propósito de la decisión del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía en julio de 1968 de obligar a los periódicos en idiomas foráneos a traducir sus editoriales. La disposición originaba en septiembre de 1943, por orden del gobierno militar, se dejó de cumplir luego del derrocamiento de Juan Perón en septiembre de 1955. En 1968, el entonces director del Herald, Norman Ingrey, decidió explicar los cambios en su primer ejercicio bilingüe. Pidió la traducción y luego, horrible error, solicitó a otro redactor que leyera el producto. Siete empleados metieron mano, cambiaron, criticaron y reescribieron esa versión. Ingrey ya se había ido a casa cuando el jefe de deportes, un inglés que hacía la guardia de taller, arrancó las dos hojas de manos del último (re)lector y las mandó imprimir (eran tiempos de linotipo). De afuera del diario un personaje olvidable que daba clases de idiomas (tenía un excelente programa de música en Radio Municipal, hoy Ciudad) se jactaba ante sus alumnos que usaba los editoriales del Herald para mostrar “lo que no hay que hacer”.

                Bueno, ¿por qué traducir poesía? Porque la poesía en todos los idiomas y tierras es un accesorio para entender las sociedades y culturas. Otras consideraciones abundan. Todo ser humano, por mal leído que sea, puede citar alguna estrofa de poesía o canción y con eso enseñará algo, aunque sea minúsculo, de otras costumbres y pueblos. Además, me gusta “trasladar” la poesía de un idioma a otro y no traduciría otras cosas. Dentro de “poesía” incluyo a mis diez libros de Mafalda & Friends, uno de Gaturro, y tres obras del Teatro x la Identidad, publicadas en versión inglesa por la revista Index on Censorship. Y quizás más exótico, pero de enorme satisfacción por el ejercicio y el impacto, fue la traducción al inglés de una serie de letras de canciones de la “cumbia villera”, también publicada por Index on Censorship (3/2005), que se edita en Londres. Toda otra traducción me aburre, si bien reconozco que ofrece buen dinero. Me gusta la poesía de todos los tiempos.

con el poeta Jorge Enrique Martí
Colón, Entre Ríos, 2009.

          En el curso de hacer este libro he conservado la rima en alguna poesía, como ser en Leopoldo Lugones (1874-1938) y Alfonsina Storni (1892-1938), y les he sacado la rima a otros, como sucedió con el entrerriano Jorge Enrique Martí (1926), algunos de cuyos cantos a los pájaros y al río Uruguay fueron llevados a la música por Aníbal Sampayo (1926-2007). Esto último porque la construcción me pareció “infantilizada” en rima en inglés.
           Surgen variados ejemplos en un volumen que recorre un siglo entre el nacimiento de Macedonio Fernández (1874-1952) al de Verónica Viola Fisher (nacida en 1974).


               He tenido la suerte de lograr hacer un libro y en el trayecto conocí y “trasladé” a otros que no aparecen, también del inglés al argentino. Conocí al poeta inglés Andrew Motion (que publicó Clarín Ñ), entre otros, y un amigo, el dramaturgo inglés Harold Pinter (1930-2008), me pidió que tradujera una colección suya (editada por De la Flor).
Sin embargo, fue el poeta argentino Daniel Samoilovich, director del Diario de Poesía, quien me apoyó siempre en la selección y relectura. Primero hicimos Twenty Poets from Argentina (Redbeck Press, Bradford, Inglaterra, 2004), luego una colección de su poesía, Driven by the Wind and Drenched to the Bone, (Shoestring Press, Nottingham, Inglaterra, 2007), y finalmente esta antología, cuya primera etapa, con cuarenta poetas, se distribuyó en la Feria de Frankfurt 2010 y en el camino adquirí un buen amigo.

                 Agradezco, en fin, a todos los que ayudaron con apoyo y que me permitieron usar sus conocimientos, sus consejos y su poesía.

sábado, 28 de enero de 2012

Lo mejor de la poesía.

sábado 28 de enero de 2012                    Edición Nacional                    CULTURA/ESPECTÁCULOS



“POESIA ARGENTINA PARA EL SIGLO XXI”
Una antología con lo mejor de la poesía.
En la antología "Poesía argentina para el siglo XXI", los compiladores, Andrew Graham-Yooll y Daniel Samoilovich, intentan una perspectiva de la lírica vernácula, desde Leopoldo Lugones a Verónica Viola Fisher, y así consiguen representar las tendencias actuales como sus formatos precedentes. 

El libro, bilingüe (castellano/inglés), publicado por la casa Continente, también abarca buena parte de la geografía del país, enriqueciendo, en tiempo y espacio, la producción de poetas que lejos de las urbes, continúan con un trabajo deudor más de sus convicciones que de las regalías o el reconocimiento.
La edición empieza en Macedonio Fernández pero no faltan Carlos Mastronardi, Juana Bignozzi, Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni, Juan L. Ortiz, Arnaldo Calveyra, Ricardo Zelarayán, Joaquín Giannuzzi, Francisco Urondo, Miguel Angel Bustos, Nicolás Olivari, Horacio Armani, Raúl González Tuñón, Juan Gelman, Hugo Padeletti, César Fernández Moreno y Alberto Girri.
Y entre los más jóvenes, Jorge Fondebrider, Leopoldo Castilla, Alberto Vanasco, Mario Trejo, Silvio Mattoni, Mario Arteca ("una luz en La Plata"), Leónidas Lamborghini, Sergio Raimondi, Edgardo Dobry, Osvaldo Aguirre, Roberto Raschella, Néstor Groppa, Eduardo Ainbinder y Laura Wittner.

Actualidad. Gral. Villegas - Buenos Aires; La Unión. Catamarca; El Litoral. Santa Fe y Corrientes; Diario de Madryn. Puerto Madryn – Chubut; Primera Edición. Posadas – Misiones; El Cordillerano. Bariloche - Río Negro; La Opinión Austral. Río Gallegos - Santa Cruz; El Oeste. Esquel – Chubut; La Hora. Mercedes - Buenos Aires; La Razón. Chivilcoy - Buenos Aires; De Hoy. Chacabuco - Buenos Aires; El Independiente. La Rioja; Crónica. Comodoro Rivadavia – Chubut; El Día. Gualeguaychú - Entre Ríos; Democracia. Junín - Buenos Aires; El Diario del Fin del Mundo. Ushuaia - Tierra del Fuego; Diario Nuevo. Tres Arroyos - Buenos Aires.

 

jueves, 24 de noviembre de 2011

El arte de traducir poesía

Por Silvia Hopenhayn
| Para LA NACION





En la última novela de Liliana Heker, La muerte de Dios, la protagonista manifiesta su odio por los diccionarios porque "siempre definen algo distinto de lo que las palabras quieren decir". Y a continuación agrega una exclamación maravillosa: "¡Las palabras quieren decir!" O sea que al significado se le agrega un ímpetu. Algo así como las ganas de ser pronunciadas. De allí que traducir no sea un simple traslado de una significación; implica a su vez la posibilidad de captar el balbuceo de la lengua. Con la poesía, esta tarea se intensifica. Y a veces hay que trabajar en voz alta para hallar la palabra escrita. 
                             La reciente edición de Poesía argentina para el siglo XXI de Andrew Graham-Yooll, con la colaboración de Daniel Samoilovich, es una prueba viviente de esta aventura del decir. En total hay 66 poetas argentinos. Cada uno aporta una entonación vital que Graham-Yooll, como buen prestidigitador de la lengua, consigue vislumbrar en la traducción.

                     Esta antología no sólo refleja su gusto por el intercambio simbólico y la música de las palabras; también es una suculenta carta de presentación de nuestra poesía en los albores del siglo XXI.



* Para leer la nota completa:

lunes, 21 de noviembre de 2011

Poesía argentina para el siglo XXI.

Argentine Poetry for the XXIst Century

 
Invitación a la presentación de mi último libro, esta antología reúne a los grandes nombres de la poesía argentina, en versión bilingüe:

Leopoldo Lugones, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges, Olga Orozco, Horacio Armani, Alberto Vanasco, Mario Trejo, Juan L. Ortiz, Carlos Mastronardi, Juan José Saer, Juan Gelman, Miguel Angel Bustos, Francisco Urondo,Jorge Enrique Ramponi, Hugo Padeletti, Néstor Groppa y otros.

Andrew Graham-Yooll,
Daniel Samoilovich y Diana Maffia

leeremos sus poesías.  


miércoles 23 de noviembre de 2011 - 19 hs
British Arts Centre - Suipacha 1333 -


Este libro surge del Programa Mecenazgo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, con el apoyo de Fundación YPF, Guillermo Murchison, la Cámara de Comercio Argentino-Británica y la Asociación Argentina de Cultura Inglesa.
Ediciones Continente - edición 2010

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Porqué una ANTOLOGÍA de poesía bilingüe?

La idea del libro germinó hacia el año 2000 en una cena en la embajada Británica donde me remarcaron que no había compilación  de poetas argentinos bilingües para mostrar al mundo. La última antología en inglés data de 1971, de William Shand.

¿Cómo hacer una selección de nombres?
Como respaldo, cito a mi amigo poeta Daniel Samoilovich: "Mi vocación es compartir el entusiasmo por lo que leo y no la de un juez que determina qué vale y que no vale, no puedo imaginarme este trabajo sino como un resultado provisional, camo una parte de otros trabajos que se han hecho o que habrán de hacerse, yo u otros, corrigiendo ausencias o ampliando el espectro."
Macedonio Fernández
(Buenos Aires 1874-1952)
                                                        AMOR SE FUE                            
                                                        amor se fue; mientras duró
                                                        de todo hizo placer.
                                                        cuando se fue
                                                        nada dejó que no doliera.

Mario Trejo
(La Plata, 1926)
                                                        MIRROR                                      ESPEJO                      
                                                        The final orgasm                         El orgasmo final
                                                        wil be my last                               será mi último 
                                                        sigh                                                 Suspiro.